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jueves, 2 de noviembre de 2017

Duelo a garrotazos


"Duelo a garrotazos”, la intención de Goya en todo su esplendor: medio país contra la otra mitad. Cuando acabas de observar que una de las partes ha cometido una idiotez de las gordas (el circo tintinesco de Puigdemont en Bruselas) apenas cinco minutos después constatas que la otra parte ha cometido una estupidez aún mayor (Fiscalía, que depende del Gobierno, pide cárcel incondicional). El empate a despropósitos se produce al momento. Son doctores en creación de conflictos.

Era evidente que, de un modo u otro, el estrambótico proceso independentista y su echada al monte acabaría en manos de la Justicia, pero no era previsible que lo hiciera como título de película de Berlanga.

Será porque desconozco el Código Penal, pero no llego a comprender que el Tribunal Supremo haya dejado en libertad “con vigilancia policial” a Carme Forcadell y demás miembros de la Mesa del Parlament y, dos esquinas más allá, la Audiencia Nacional haya decretado prisión incondicional para todos los miembros del destituido Govern catalán. Justicia soft i hard al mismo tiempo.

El temor de que todo terminara en catástrofe se ha convertido en tosca realidad. No había que ser muy listo para saber que el señor Murphy acabaría impregnando con su ley cada paso cada uno de los insensatos pasos de Rajoy y Puigdemont en el conflicto. Tras una breve pausa en la escalada con la convocatoria de elecciones autonómicas y la respuesta de participación de todos los partidos independentistas, todo ha vuelto a estallar. Como ha venido ocurriendo, cada día es peor que el anterior.

Ya hemos superado la fase de pugna entre líderes políticos y entramos en la de encabronamiento de hooligans de un lado y otro. “Ultra Sur” vs. “Boixos nois” quedarán en nada. El disparate da el paso a la calamidad.

También hemos salido mal parados quienes nos desgañitamos en el propósito de la negociación y del seny; pero ambos contendientes sordeaban ante esos argumentos, iban a lo suyo: hacerse fuertes cada uno en su territorio.  Ciudadanos mordía el trasero de Rajoy en radicalidad y las encuestas han beneficiado al partido de Rivera. El señor del puro y el Marca se ha desperezado y ahora ataca al grito de  “a radical no me gana nadie: cárcel para todos”.

En Catalunya el independentismo se robustecerá y ampliará su perímetro de convencidos, atrayendo a parte  del catalanismo tranquilo que aborrece las estridencias: encarcelar a todo un Gobierno electo, por muy destituido que haya sido,  en Europa chirría hasta ensordecer. La fractura social será más profunda y el futuro más incierto si no más violento.


Un dicho mallorquín asegura que hay gente que prefiere una buena pelea a una buena comida. Está a punto de convertirse en una realidad estadística de mayoría. Pagaremos muy cara la pelea y quedaremos en ayunas. País estúpido de garrotazos. Y vergüenza.

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