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domingo, 21 de julio de 2013

Créeme, no escribas en la playa




Yo también me estoy dejando de escribir en la playa. De un modo u otro, esta puñetera afición por reflejar sobre el papel nuestras idioteces, nos acabará matando a todos. 

jueves, 18 de julio de 2013

Sorpresas en la "kiss me-cam"


Sin despeinarse, improvisando, Dustin Hoffman besa a su amigo Jason Bateman. Era en el partido de la NBA entre Los Angeles-Lakers y los Celtics de Boston. Se ha impuesto la costumbre de que las personas del público que aparecen enfocadas en la gran pantalla interior, se besen. Ambos actores, que se encontraban acompañados de sus parejas, decidieron besarse entre ellos ante la agradable sorpresa del público.

La creación, la espontaneidad y la innovación tienen en el beso una amplia geografía donde avanzar. Por algo se habla del arte del beso.

La noticia apareció en el rotativo "The Sun"

miércoles, 17 de julio de 2013

París, en la portada del Atlas Mundial del Beso (francés)


El mapa de París aparece en la primera página del Atlas Mundial del Beso donde, al proyectar el zoom, se llega a la Passarelle des Arts, que conecta las dos riberas del Sena a la altura del Louvre. Al fondo aparece la isla de la Cité, la célula más antigua de la ciudad.
La grandeza del lugar y su carga de emoción estética conduce inexorablemente al beso. Dicen que quien no ha besado en la Passarelle des Arts no sabe lo que es el beso; el beso francés, evidentemente.

martes, 16 de julio de 2013

El mar, el atardecer, el coche... y el beso

California, 1955. Foto de Elliot Erwit, para Magnum
El mar abierto, el atardecer detrás de las montañas, una pareja  fascinada por la belleza del momento y un coche convertido en un microuniverso amoroso. Con estos elementos, el beso se da por añadidura.

La verdadera atracción no pierde una pizca de intensidad ni en las vivencias más sombrías y angustiosas; pero frente a la sublime belleza natural de un luminoso ocaso marino adquiere una envergadura cósmica.


viernes, 12 de julio de 2013

El beso observado


Hasta principios del siglo XX no se consolidó el beso en público. El recato de los tiempos de la revolución industrial y la hipocresía victoriana lo reservaron para la geografía íntima. El detonante de la publicidad fue el primer beso en la pantalla del cine mudo, rodado en 1896. Desde entonces, la exposición a la vista pública no supone inconveniente para el libre el ejercicio del beso. Incluso cuando se cree estar en soledad, siempre hay alguien observando.
Dejo el video del primer beso en el cine.


martes, 9 de julio de 2013

El beso de la ola



Freud determinó que el beso es el primer lugar donde se asienta el deseo sexual. El cine le puso imágenes. En el debate sobre el mejor beso de película me quedo con el de Deborah Kerr a Burt Lancaster en “De aquí a la eternidad”, un film que cumple 60 años, rodado de este director de apellido cinematográfico: Fred Zinnemann.
Se besan en dos secuencias consecutivas, pero la primera es más espectacular. La ola, el empuje del mar que los arrastra, es una metáfora perfecta del amor pasión y, en especial cuando está prohibido como es el caso del guión del film: ella era una mujer casada.
Dejo el video de la escena



lunes, 8 de julio de 2013

El beso reflejado


El beso es el instante, un acto amoroso de obsolescencia inmediata. No hay notario que levante acta. Solo el azar presta, muy de vez en cuando, su propia tecnología y permite que quede una ráfaga de constancia en la evanescencia de la línea de agua . Para ello tuvieron que aliarse el cielo y la tierra: llovió y el agua quedó estratégicamente recogida para pintar, en el lienzo reflejado, la atracción de dos labios en una imagen que se destruyó al instante.
Solo la cámara del fotógrafo prestó la memoria.

viernes, 5 de julio de 2013

Si no hay dos, no hay beso


El beso público ilumina toda la geografía a su alrededor. La  creación de la luz viene provocada por una chispa entre dos personas apasionadas que se comunican en silencio, paradójicamente a través de la cavidad oral.

La luminiscencia irradiada viene del choque entre dos energías. Si no hay dos, no hay beso. Su propia existencia radica en ser compartido.

Una señora mayor se levanta del banco con movimientos reumáticos, alguien más allá lee un periódico, quizás una novela… son acciones intransitivas, sin complemento directo, oscuras y borrosas. Solo el beso de dos seres conectados alumbra la naturaleza.  

jueves, 4 de julio de 2013

El beso marinero resiste la prueba del amor en cada puerto


AVISO IMPORTANTE: El verano es el verano y no importunaré a mis abonados del blog a través del correo electrónico. Hoy será el último día. Si alguien siente curiosidad bastará que teclee cuando le venga en gana www.jordibayona.com y aparecerá el blog con la foto del día. Y si no conecta con la página es que tiene mejores cosas que hacer y yo me alegraré por él/la.

El principio borgiano del eterno retorno proporciona tantos encuentros como despedidas. El 14 de agosto de 1945 Japón se rendía y concluía la II Guerra Mundial. Horas después, la bomba de la paz y la alegría estallaba en Times Square (NY) y allí estaba la cámara de Victor Jorgensen para captar el beso entallado de un entusiasmado marinero a una joven entregada de cuerpo y alma. (imagen superior)

El beso marinero - de despedida o de reencuentro – es una expresión amorosa que resiste la prueba del amor en cada puerto. Los besos con sabor a saladina han echado raíces en el inconsciente colectivo: “Ocurra lo que ocurra, regresaré por el horizonte y tú estarás allí, esperándome, porque habrás presentido mi llegada”.

Casi siete décadas después, la marinería norteamericana sigue llegando a puerto y se ha institucionalizado el beso del reencuentro con su pareja. En esa ocasión (imagen de abajo), la joven Citlàcic Snell celebra el retorno de su amada, Marissa Gaeta, oficial recién desembarcada del “US Oak Hill”.

Transcurren los años, se renuevan las circunstancias, cambia la sociedad, progresa el mundo y los géneros se entremezclan. El sentimiento, sin embargo, permanece. Algo tiene el beso...


miércoles, 3 de julio de 2013

El desgarrador beso de despedida


Tregua veraniega. Ningún  cuerpo resiste una situación de estrés contínuo como la que nos ha sometido la derecha balear, española y europea. También reconozco que no hay ingenio que cumpla la circunstancia de lo permanente. En consecuencia, por lo uno y por lo otro, tregua veraniega. Pero jamás un  paso atrás - como decían los protagonistas de la Revolución cubana – ni para tomar impulso.

Este blog, sin embargo, no cierra; simplemente cambia de contenido tras el solsticio de verano  y hasta que las tormentas agosteñas anuncien el final de los grandes calores. Continuará en forma de foto con pie, un producto periodístico imperecedero. Comienza a continuación con una sección de varios capítulos: el beso.



Nadie sabe el origen del beso. En la oscuridad del tiempo aparecen noticias del instinto humano de olfatearse y lamerse, de la permanencia del instinto de succión animal y hasta de tendencias canibalísticas. La mujer del Cromagnon, fabricaba la papilla de sus crías masticando alimentos y se la daba a través del boca a boca...

Hoy, sin el beso, no hay expresión de amor. Si el amor no proclamado no existe, el beso es la alquimia para su creación.

Entre todos los besos, el de la despedida es el más desgarrador. Debe haber alguien que recuerde que no siempre existió Twitter ni Instagram para seguir la huella del ausente; en aquellos tiempos remotos, el beso desesperado del adiós era el lacrado de una carta de amor irracionalmente eterno que guardaban en su boca el confuso viajero de incógnitos destinos y el desamparado sedentario que hacía de la espera su esperanza de reencuentro.

Sin el beso, el ser humano no sería tal.